Abriendo la puerta...

"Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera"

Francoise de la Rochefoucauld


viernes, 12 de diciembre de 2014

TESTIGOS DE UNO MISMO



Hoy me he dado cuenta de que hay momentos en los que no somos conscientes de lo que hacemos. Suelen coincidir con las emociones fuertes, aquellas que rozan la gloria o las que se enfangan por el infierno.


He tenido ocasión de tener delante a personas que han hecho grandes ofensas a otras  o, por el contrario, a gente que han puesto el mundo a los pies de una tercera. En ambas ocasiones la percepción de lo que han protagonizado ha sido la misma. No se reconocen en la intensidad de sus actos. Ni en los malos, ni en los buenos.


Es realmente algo a tener en cuenta, porque quien sufre o goza de tales acciones les juzga en consecuencia; y hace florecer el rencor, el odio o el amor sin medida.


Frecuentemente, cuando se pasa la cuenta de lo que hemos sufrido a causa de las acciones ajenas o gozado con otras opuestas,  no somos justos. Y no lo somos porque es difícil ser imparciales;  no nos damos cuenta que ellos tal vez nunca quisieron hacerlo tan mal o tan bien. Y ahora niegan que así fuese.
Merece comprensión el asunto. Si realmente no fueron conscientes del daño que hacían o del placer que proporcionaban, tampoco lo serán más tarde del dolor que causaron o del gozo que ha dejado de proferir.


Es estúpido valorarlo a tiempo pasado.
Cada situación en la que nos vemos descolocados nos impele a comportarnos de forma extraña a lo que somos por eso no nos reconocemos luego cuando alguien nos dice lo que pasó. Es como si nos hubiésemos transformado momentáneamente y en ese cambio perdiésemos la memoria.


Luego cuando llega la calma, todo vuelve a su ser y seguro que quien fuimos en aquel centro del volcán ya no está.
He tenido que sufrirlo varias veces y he probado ambas cosas. Quien me causó dolor inmenso y quien me elevó al cielo. También me he dado cuenta de que esas dos personas no se han dado ni la mitad de la cuenta de lo que hicieron.


 ¿Puedo sentirme mal por lo que pasó, en un caso, o por lo que ha dejado de pasar en el otro?.

No me queda ningún otro camino que no sea la aceptación y la infinita comprensión para con lo que seguro me habrá pasado también a mí.

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