Abriendo la puerta...

"Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera"

Francoise de la Rochefoucauld


miércoles, 23 de agosto de 2017

DESDE EL CENTRO DEL DOLOR



Estamos en una época muy dolorosa. Mucho dolor para el estreno de un milenio y de un nuevo siglo en los cuales, cuantos más derechos humanos importan, menos se respetan.

No entendemos la mente de quienes atentan contra vidas inocentes, personas que no conocen, almas que comparten con las suyas, la humanidad.



Nos hemos alejado tanto de la compasión y el amor que aparecen de nuevo los sin sentidos, los contrarios imposibles. Guerra Santa, mentiras piadosas o envidias sanas.

Escuchar las noticias es un continuo sobresalto. Pena, dolor, ultrajes, matanzas, violaciones, altercados y continuos quebrantos de los derechos más básicos que a todos deberían asistirnos de forma natural.


Es como si se hubiese establecido una oleada de dolor que atravesara la tierra. Un vendaval de crispación y desatino. Un auténtico arrebato de locura radicalizada en niños que apenas han dejado los videojuegos, en hombres que les queda muy grande ese nombre, en personas que terminan causando catástrofes en nombre de un dios con  forma de demonio.


Algo está pasando que se nos escapa de las manos. Algo imperceptible y sutil que se apodera de la mente y arrastra al corazón muy lejos, tanto que en los vandálicos actos desaparece. 

Imponer el terror es de cobardes. Someter con el miedo, de débiles. 



Cada uno, dentro de sí que construya un lugar sagrado donde la compasión, el amor y el respeto invadan su habitáculo; donde estos valores se conviertan en fuertes pilares de este mundo que se nos está cayendo a pedazos.

Que la fortaleza del corazón no se deje conquistar por nada ni por nadie y desde esa independencia, que pueda expandir su luz,  al resto. 

Estamos a tiempo.

Siempre lo estamos.

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